10 abril 2011

Cuento: "El Bambú Japonés"

A veces, las cosas no se consiguen cuando uno espera... Otras, es necesario el transcurso del tiempo para que maduren... 

Este cuento es para todas esas personas impacientes, que solo buscan resultados rápidos.

"Hay algo muy curioso que sucede con el "Bambú Japonés" y que lo transforma en no apto para impacientes":


"El Bambú Japones"

Todos los días al salir del colegio, Yasú visitaba a su abuelo para acompañarle en la hora del té.. Éste era un momento muy divertido para ella, ya que Danno (que así se llamaba su abuelo) le contaba muchas historias, le enseñaba juegos y le leia poemas. Pero hoy era un día especial... ¡Yasú cumplia 10 años y siempre  conseguía sorprenderla con un regalo muy especial!

Tras tomar el té y leerle su poema favorito, Danno sacó del bolsillo de su pantalón una pequeña bolsa hecha con cuerda de pita para entregársela a Yasú. Ella, con una amplia sonrisa en la cara procedió a abrirla para descubrir que había en su interior... Seguidamente miró a su abuelo y le preguntó: ¿son semillas, verdad? Y así era, 7 semillas de Bambú, pero de un Bambú especial...

Danno, explicó a Yasú que para poder disfrutar del regalo tendría que ser muy cuidadosa y constante, llevando a cabo los siguientes pasos día tras día:

  • Busca un hueco en el patio dónde solo vayan a estar plantadas estas semillas.
  • Haz un agujerito para cada una de ellas y tápalo. Recuerda que será necesario hacer un pequeño montículo de arena en cada sitio donde hayas plantado una de estas semillas.
  • Todas las mañanas, cuando te le vantes, deberás regar con abundante agua cada uno de esos montículos (a no ser que esté lloviendo).
  • Pase lo que pase, no olvides ser constante. ¡De esto depende tu regalo!

A Yasú, esta última frase le creó cierta incertidumbre... Y al preguntarle a su abuelo por el último punto de las instrucciones, éste contestó: "Cada cosa a su tiempo".

Al llegar a casa, Yasú busco el mejor sitio de su patio para plantar las semillas que llevaba en la bolsa. Hizo 7 agujeros para meter en cada uno de ellos una semilla y las cubrió sin olvidarse de hacer encima de cada uno de ellos el montículo de arena.

A la mañana siguiente, antes de ir al colegio; Yasú regó en abundancia las semillas (tal y como le había dicho su abuelo) y repitió esta acción a lo largo de siete días, con la esperanza de ver asomar un pequeño brote del magnífico Bambú. El tiempo transcurría y Yasú seguía regando cada mañana los pequeños montículos de arena que había en su patio... ¡Pero allí no pasaba nada...!


Ella, consciente de la sabiduría de Danno; continuó con el ritual y así, pasaron 2 semanas, 3 semanas, un mes... ¡Y allí no pasaba nada! Pero Yasú siguió regando las semillas (sabía que su abuelo nunca mentía y que el bambú estaría a punto de asomarse). 


Y así pasaron 2 mese, 3 meses, 4 meses, 5 meses... ¡¡¡Un año!!! Y en aquellos montículos, seguía sin aparecer nada... 

Fue este el momento en el que Yasú empezó a dudar de su acierto con los pasos que su abuelo Danno le aconsejo. Pensaba que tras un año de cuidados, esas semillas tendrían que haber germinado y al menos deberían asomar un poquito en lo alto de cada montículo. ¡Pero este hecho no la detendría!

Así pasaron 2 años, 3 años 4 años y... ¿Dónde están los pequeños brotes que Yasú  está esperando? ¿Se habrán muerto las semillas a causa del riego diario?

Su abuelo siguió aconsejandola y le prometió que si seguía los pasos que le dijo hace ya 5 años, se encontraría ante una maravilla de la naturaleza... Por lo que Yasú, retomó fuerzas y continuó con el cuidado de su regalo de cumpleaños.

El transcurso del sexto año fue muy largo. Pero al llegar al séptimo cumpleaños de las semillas, Yasú pudo ver emocionada siete pequeños brotes verdes de Bambú Japones. Y lo más asombroso aún: que en un periódo de solo seis semanas... ¡¡¡ la planta creció más de 30 metros ¡¡¡¡

Durante este tiempo, el Bambú se encargó de generar un complejo sistema de raíces que le permitiría sostener el crecimiento que iba a tener después de estos 7 largos años.

Moraleja:
Nunca os deis por vencidos, dedicadle tiempo a las cosas que deseais y sobre todo sed pacientes... ¡¡Lo bueno se hace esperar!!

Espero que hayais disfrutado de la adaptación del relato: "El Bambú Japones".

2 comentarios:

  1. Carlos!!!

    Esta genial el cuento, y da un ejemplo de lo que hay que hacer.

    Un saludo.

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  2. Que buen cuento ,quisiera tener esa pasiensia

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